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200 años de Arte español e iberoamericano en Chile
(19/06/2010)
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200 años de Arte español e iberoamericano en Chile
Más de 60 obras maestras de artistas como Francisco de Goya, David Alfaro Siqueiros o Antoni Tàpies ilustran la evolución del Arte en España y América durante los últimos 200 años en una exposición que puede verse en el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago de Chile hasta el 15 de agosto. Se trata de pinturas y esculturas procedentes de la Colección BBVA que han sido escogidas por Tomás Llorens, ex director del Museo Reina Sofía de Madrid y conservador jefe del Thyssen-Bornemisza.

Llorens ha seleccionado trabajos procedentes de Argentina, Colombia, Chile, México, Perú, Venezuela y España para componer una muestra que inicia su curso con el Romanticismo y concluye con la Abstracción y el Arte Pop. El afamado historiador empleó más de año y medio en escoger y documentar unas obras que habitualmente se encuentran dispersas por las sedes del banco español y ha rescatado autores poco conocidos por el gran público para figurar junto a los maestros consagrados.

‘Confluencias. Dos siglos de modernidad en la colección BBVA’ comienza su recorrido con obras marcadas por el Romanticismo, como el ‘Retrato de Pantaleón Pérez de Nénin’, pintado por Goya en 1808. En ese apartado destacan también una decena de estampas goyescas de la serie ‘Caprichos’, un retrato de Simón Bolívar, del caraqueño Martín Tovar, y otras obras de los españoles Ramón Martí Alsina y Pablo Gonzalvo.

El Romanticismo, que renovó buena parte de los géneros pictóricos de su época, tuvo una gran influencia en España y América, interesándose particularmente por el retrato individual, la captación de las costumbres sociales y el paisaje. De Raimundo de Madrazo se ha seleccionado ‘Retrato de una dama’ y una tablilla de Nicanor González que capta el perfil de una mujer desconocida en lo que parece el apunte rápido de un rostro que llamó la atención del artista.

La segunda parte de la exposición aborda el Naturalismo y el Simbolismo como estilos característicos de la transición del siglo XIX al XX. Se trata de “dos polos teóricamente contrapuestos de la sensibilidad modernista”, según Tomás Lloréns, que subraya la “complejidad” y “ambigüedad” de ambas corrientes. Destacan obras como ‘Estudio de una calavera’, de Joaquín Sorolla, y óleos igualmente notables de los también españoles Aurelio Arteta, Darío de Regoyos, y de los peruanos José Sabogal y Apurima.

El aspecto más puramente localista lo representan Francesc Gimeno y Enrique Martínez Cubells, siendo Santiago Rusiñol el artista que mejor representa el tránsito por los diversos estilos de la época que realizaron la mayoría de los artistas que en algún momento de su carrera emigraron a París. La colección del BBVA cuenta con algunos de sus mejores jardines neoclásicos, inevitablemente impregnados de melancolía, que mucho tienen que ver con los paisajes urbanos de de acentuado simbolismo que pinta el argentino Cesáreo Bernardo de Quirós. Francisco Iturrino, del que puede verse ‘Mujer con abanico’, fija la temática andaluza que se puso de moda en Francia a comienzos del siglo XX, mientras que Aureliano Arteta sintetiza la pintura mural italiana con el Simbolismo en ‘La pereza y el trabajo’.

La exposición explora a continuación la primera mitad del siglo XX, desde la I Guerra Mundial hasta finales de los años 50, con las Vanguardias y la tradición europea y americana como corrientes fundamentales. Es en esta sala donde puede contemplarse una extraordinaria pintura cubista de la española María Blanchard: ‘Composition avec tache rouge’ y una escultura de Antonio López titulada ‘Mujer dormida’.

México ofrece algunos de los mejores ejemplos de la relación entre Vanguardia artística y revolución política durante la primera mitad del siglo XX, y en la selección de esta exposición hay varios ejemplos que lo corroboran. Destacan el ‘Paisaje número 1’ de David Alfaro Siqueiros y ‘The Spheres Themselves’, una composición basada en cosmologías ancestrales de Leonora Carrington, compañera de Max Ernst.

El chileno Roberto Matta denuncia el golpe de estado de Pinochet con ‘La imposible posibilidad’, mientras que el ecuatoriano Oswaldo Guayasamín deja ver la influencia que tuvieron en su obra el Muralismo mexicano y el Indigenismo en una ‘Maternidad’ que es todo un ejemplo de sincretismo cultural.

La última parte de la muestra se detiene en el Arte de la segunda mitad del siglo X, tan deudor del crecimiento de las redes de comunicación y la proliferación de imágenes a nivel industrial. En ese apartado se siguen dos ejes principales: la Abstracción y el Pop Art. El Expresionismo Abstracto está representado por el español José Guerrero, mientras que el Informalismo corre a cargo de Antoni Tàpies. El grupo el Paso cuenta también con una generosa representación a cargo de Manuel Millares, Antonio Saura, Luis Feito y Manuel Rivera.

Coetáneo de los informalistas españoles es el peruano Fernando de Szyszlo, que evolucionó hacia una Abstracción libre magníficamente representada por ‘Composición abstracta o Paisaje ritual’, de 1965. El venezolano Carlos Cruz Díez y los españoles Eusebio Sempere y Andreu Alfaro representan el Arte centrado en la percepción visual, antes que en los conceptos. Del primero se exhibe ‘Fisicromía número 1022’, obra representativa del movimiento cinético, mientras que Sempere está representado por una extraordinaria escultura de acero cromado.

El Pop Art está representado por el Equipo Crónica, del que se muestra una original versión de un retrato pintado por Goya para la Duquesa de Alba. También se encuentra presente la obra de Eduardo Arroyo, uno de los principales impulsores de la Figuración Narrativa en España. Y, por supuesto, Luis Gordillo, del que cuelga el tríptico ‘Mouse-paisaje-globo’, pintado en 1986 con un estilo ecléctico pero sólidamente definido y eficaz.

La exposición del Museo Nacional de Bellas Artes, que llega a Chile después de pasar por México y Colombia, incluye otras pinturas, esculturas y obras sobre papel de Libero Badií, Fernando Szyszlo, Gómez Campuzano y Martín Tovar, entre otros maestros, que permiten comprender a la perfección las diferentes maneras de interpretar el devenir de la Historia a uno y otro lado del Atlántico durante los últimos dos siglos.