60 esculturas de Robert Rauschenberg en Bilbao
(15/02/2010)




El Museo Guggenheim Bilbao expone hasta el 12 de septiembre las 60 esculturas de Robert Rauschenberg que pudieron verse en Venecia durante 2009 como homenaje póstumo al artista recientemente fallecido. Susan Davidson, del equipo del Guggenheim Nueva York, y David White, conservador de la fundación que administra el legado de Rauschenberg, han seleccionado piezas elaboradas con desechos de metal para ilustrar aspectos poco conocidos del artista norteamericano.
Se trata de la última serie de esculturas que produjo Rauschenberg, realizadas en su mayoría a base de automóviles enviados al desguace, señales de tráfico y máquinas inservibles. La exposición se titula ´Gluts´ (excedentes), y tiene su origen en un viaje del autor a su Texas natal, a mediados de los años 80. En aquella época, la economía del estado petrolero atravesaba una difícil situación ocasionada por los excedentes de crudo en el mercado. Eso inspiró a Rauschenberg, quien quedó muy impresionado al ver tantas gasolineras cerradas, coches abandonados y barriles oxidados.
Tras su vuelta a Florida, el artista comenzó a recoger materiales de desguaces para realizar la que sería su última serie de esculturas. Según dijo entonces, "es una serie de recuerdos sin nostalgia” y “su misión es dar la oportunidad de descubrir las múltiples posibilidades de los objetos".
La comisaria de esta nueva exposición describe las esculturas como "vibrantes y llenas de energía", un reflejo de la personalidad "global y entusiasta" de Rauschenberg, que "estaba muy comprometido, y trabajaba muy rápido". "Podía hacer un lienzo durante la mañana y, por la noche, inspirado por lo ocurrido durante el día, trabajaba en alguna escultura", explica Susan Davidson. Además, ´Gluts´ revela el carácter de su autor, que "siempre estaba interesado en las cosas que pasaban en el mundo en economía, la política y la ecología, y lo incluía en su trabajo".
´Gluts´, que se exhibe en Bilbao organizada por temas, y no por orden cronológico, incluye 20 obras más de las que se pudieron ver en el Museo Peggy Guggenheim de Venecia. Unas y otras sacan a la luz las posibilidades de la chatarra como material artístico, para lo que Rauschenberg ensambló cosas tan diferentes como tubos de escape, parrillas de radiador, persianas metálicas, matrículas y otros objetos de aluminio, acero, bronce, latón y cobre.