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98 obras de Louise Bourgeois se exponen en Venecia
(17/06/2010)
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98 obras de Louise Bourgeois se exponen en Venecia
Los Almacenes de la Sal acogen en Venecia hasta el 19 de septiembre la primera exposición dedicada a Louise Bourgeois tras su fallecimiento. Diseñada inicialmente como otra más en su prolífica carrera, la muestra ha terminado convirtiéndose en un homenaje póstumo a la escultora franco-norteamericana que falleció en Nueva York el 31 de mayo, cuando estaba a punto de cumplir los 99 años.

‘Louise Bourgeois. Trabajos de tela’ ofrece al espectador tantas obras como años tenía la artista cuando falleció. No es el único detalle simbólico de una exposición que recoge la última producción de Bourgeois, que trabajó prácticamente hasta el último día de su existencia. “Se habló de que el catálogo de la exposición fuera el de de su obra en general”, explica Germano Celant, uno de los comisarios de la muestra, pero ella se oponía diciendo que aún no había dejado de crear. "Es un homenaje involuntario”, añade Celant, “porque "ésta iba a ser una de tantas exposiciones de las que ella había proyectado”.

Con Germano Celant ha colaborado también Jerry Gorovoy, asesor de la artista en Nueva York, aunque fue la propia Bourgeois la primera responsable de la selección de las piezas. “Era el último trabajo, el más fresco y el más joven, de su carrera”, asegura Celant, que contó con el asesoramiento de la escultora “hasta para decidir el color de la portada del catálogo".

La mayor parte de las obras que ahora pueden verse en Venecia son dibujos realizados entre 2002 y 2008 con telas procedentes de ropa que perteneció a Bourgeois y a su madre. También hay cuatro grandes esculturas, incluida una de las arañas de bronce que tanta popularidad reportaron a su autora. A esa imponente figura se suman tres contenedores de la serie ‘Cells’, uno de ellos absolutamente inédito.

"Los dibujos a base de toallas, pañuelos y vestidos evocan imágenes que recorren la vida de la artista, por lo que, ahora más que nunca, se convierten en un homenaje a Louise Bourgeois. "La parte final de la exposición es como un retrato de su vida”, explica el comisario Celant, aunque ella no fuera totalmente consciente de esa circunstancia.

Aún así, la propia Bourgeois dijo alguna vez que podía hacer dibujos “para suprimir lo indecible”, algo que no era para ella un problema, sino “la razón de la obra”. Y es que “la ropa es un ejercicio de memoria que obliga a explorar el pasado” y a hacerse preguntas como “qué sentí cuando me puse esto por primera vez”.