Aragón y Cataluña se enfrentan por el Arte religioso
(19/05/2010)




La Justicia española tendrá que decidir sobre la propiedad de 87 obras de Arte que se exhiben en un museo de Lleida y que el Obispado de Barbastro reclama como suyas. El litigio que enfrenta desde hace dos décadas a las autoridades eclesiásticas de los dos territorios ha terminado por convertirse en conflicto político entre dos gobiernos regionales y en un caso judicial que terminará resolviéndose en el ámbito civil, después de que las sentencias de los tribunales eclesiásticos fueran incumplidas por la parte catalana.
"Nadie puede servir a Dios y al dinero", dijo el abogado de la diócesis de Barbastro para concluir la exposición de sus argumentos ante la titular del Juzgado número 4 de Lleida, donde se celebraba el juicio. Pero el obispo de la parte contraria no estaba allí para escucharle, como tampoco lo estaba el prelado que le había encargado la defensa de sus intereses. Sí asistió al juicio el conservador del museo diocesano de Lleida, un cura que se sintió en la obligación de recordar ante el tribunal que "aquí no vale" la sentencia emitida por el Tribunal Supremo de la Santa Sede que obligaba a devolver las obras a Barbastro.
La falta de entendimiento entre los dos obispos no pudo resolverse en el seno de la Iglesia porque el Gobierno Autónomo de Cataluña decidió intervenir en la disputa y negó la autorización para el traslado en ejercicio de sus competencias sobre protección del patrimonio artístico. Pero el peculiar sistema político español también deja margen de maniobra al Gobierno de Aragón, que anunció “una retahíla de demandas judiciales” por "apropiación indebida, prevaricación y obstaculización a la Justicia, contra “las personas físicas o representantes institucionales que dificulten el cumplimiento" de la sentencia de la Signatura Apostólica.
"Cataluña no tiene sensibilidad en este asunto", asegura el portavoz del gobierno aragonés, mientras que el titular de Cultura del gobierno catalán dice a su vez que defenderá con firmeza la unidad de la colección y que este conflicto "no se podrá resolver con ganadores y perdedores". Ahora la juez que tiene que pronunciarse sobre el asunto medita el contenido de una sentencia que en ningún caso se pronunciará sobre el lugar donde deben depositarse las obras de Arte. Sólo lo hará para decidir quién es su propietario.
El litigio sobre estos bienes comenzó cuando más de cien parroquias aragonesas que dependían del Obispado de Lleida pasaron a formar parte de la Diócesis de Barbastro-Monzón, que está en su misma región. Cuando quisieron recuperar las obras de Arte que habían depositado en el Museo Diocesano de Lleida se encontraron con una negativa por respuesta.
Se trata de piezas de gran valor artístico, algunas de ellas con casi mil años de antigüedad, que tienen también un gran valor sentimental para los habitantes de las parroquias que los depositaron en el museo de Lleida. En el otro lado, también se han producido movimientos populares de reivindicación de lo que consideran ya patrimonio cultural catalán. Incluso se han llegado a producir manifestaciones callejeras en las que se reivindicaba la “unidad de la colección del Museo de Lleida”.
El Gobierno español ha tratado de mantenerse en todo momento al margen del conflicto pero su vicepresidente primera se pronunció públicamente por “una salida pactada” al contencioso, tras entrevistarse con el secretario de Estado vaticano. La alta representante del gobierno central respaldaba así, implícitamente, la posición del gobierno catalán, que sigue hablando de "pacto” para dar salida al conflicto, aunque no tenga "ningún miedo" a los tribunales porque “la razón la tenemos nosotros".
Fue el Gobierno de Cataluña el que financió las dos docenas de recursos que la diócesis de Lleida presentó ante los tribunales eclesiásticos de Roma. Así lo reconoció el obispo Joan Piris en una entrevista periodística en la que la máxima autoridad católica de Lleida se preguntaba por qué el gobierno catalán no ha hecho durante los últimos diez años ese esfuerzo negociador que ahora promete, en lugar de gastar tanto dinero en abogados que fueron derrotados en las diferentes instancias judiciales del Vaticano.