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Aviones de guerra ocupan la Tate Britain
(01/07/2010)
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Aviones de guerra ocupan la Tate Britain
Dos aviones de combate que participaron en la Guerra del Golfo y en la de Bosnia ocupan hasta el 3 de enero las galerías centrales de la Tate Britain Gallery de Londres. Son el fruto de la fascinación que siente la artista Fiona Banner por unos aparatos “sorprendentemente bellos, a pesar de estar diseñados sin elementos estéticos, y para matar". Banner, que fue finalista del premio Turner de Arte contemporáneo, tuvo que despiezar las dos aeronaves para introducirlas en el museo.

La primera de ellas es un Sea Harrier de dos toneladas y media de peso y 14 metros de longitud que cuelga del techo, boca abajo, como si descendiera en picado. La otra, un Jaguar de 7 toneladas y 16 metros de largo, se exhibe en el suelo, panza arriba, con los bajos pulimentados como un espejo. Ambas fueron adquiridas al Ministerio de Defensa británico por una cantidad no desvelada tras sufrir sendos accidentes.

La exposición de los cazabombarderos se inscribe en el marco de la Duveens Commission, una iniciativa que desde el año 2000 busca actuaciones inéditas de Arte contemporáneo. Y no se trata de una protesta pacifista, según su autora, que la diseñó como “un intento de abordar nuestra ambivalencia a la hora de ver la guerra”, algo que se desprecia y, a la vez, nos atrae.

Fiona Banner, que tiene 44 años, no ha podido olvidar los aviones militares que contemplaba desde su casa, cuando era niña, "desapareciendo antes de que pudieras verlos”, algo que califica como “un momento increíblemente bello". Ahora los expone en las salas neoclásicas de la Tate Modern, construidas en 1937 para mostrar esculturas.

Como la mayoría de las obras de Arte actual, la contemplación de estos gigantescos aparatos suscita diferentes interpretaciones, aunque la de su autora habla de “transformar a la máquina en “objeto ambiguo” que es, a la vez, “pájaro cautivo” y “trofeo caído”.