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Barcelona reúne lo mejor de Barceló en cuatro décadas
(23/07/2010)
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Barcelona reúne lo mejor de Barceló en cuatro décadas
Desde 1973, cuando nadie lo conocía, hasta su consagración internacional en la Documenta de 1982, Miquel Barceló siguió un recorrido de libro para consolidar una carrera que lo ha convertido en el segundo artista español más cotizado de cuantos permanecen activos. Si a ello se une lo mejor que ha hecho durante los últimos 30 años, habremos encontrado las dos exposiciones que estos días atraen hasta Barcelona a miles de seguidores del singular creador mallorquín.

Un elefante de cinco toneladas hace equilibrios en el aire apoyado sobre su trompa. Es la última escultura monumental de Barceló que ha sido instalada frente al CaixaForum de la capital catalana, donde se exhibe la retrospectiva que dedica esa institución al artista que representó a España en la última Bienal de Venecia. Son 180 obras ilustrativas de los últimos 25 años de su carrera, entre las que se incluyen piezas que no se habían podido ver en la etapa madrileña de esta exposición.

´Miquel Barceló. 1983-2009´ permite al espectador contemplar algunas de las grandes telas pintadas a principios de los 80 y también cerámicas, esculturas, acuarelas, dibujos, grabados, libros y cuadernos de viaje. La muestra no sólo celebra los logros de uno de los creadores más importantes del panorama actual, sino que ofrece la posibilidad de entender el misterio, la tensión y la incertidumbre que implica el proceso creativo para el autor mallorquín.

Abierta hasta el 9 de enero, la exposición ha contado con una implicación muy directa del propio autor, que dirigió personalmente la colocación de las piezas y prestó algunas que hasta ahora nunca habían salido de su propia casa. Catherine Lampert, encargada de la selección de los trabajos, ha intentado elaborar un recorrido “coherente y emocionante” para que el público descubra la “respuesta enérgica” de Barceló al mundo material, su relación con la tradición, sus viajes -físicos y mentales, a través del espacio y del tiempo-, el uso de elementos insólitos en la tarea creativa y su representación del mundo humano y el animal.

Allí están sus cuadros más matéricos, con representaciones de planetas imaginarios y del fondo submarino. También sus sopas de peces, sus cabras muertas colgando de una pata y los paisajes que tan profunda huella dejaron en su alma a lo largo de sus constantes visitas al continente africano. Los visitantes del CaixaForum Barcelona pueden contemplar nuevamente algunas de las gigantescas cerámicas presentadas en el Pabellón de España en la última Bienal de Venecia, así como sus retratos de gorilas, que en realidad plasman la perplejidad de Barceló frente a lo que ocurre en su entorno.

Unas y otros rinden homenaje a África y los africanos, al igual que los dibujos y acuarelas que representan figuras humanas, animales domésticos, objetos y vegetación alrededor del río Níger, con pescadores y canoas. "Es una especie de imagen central que alude a la imagen del tiempo”, explica el artista, que ha llevado también al CaixaForum obras que incluyen restos del goteo caído desde la bóveda que pintó en 2008 para la sede de Naciones Unidas en Ginebra.

La otra gran exposición, que puede verse en el Centro de Artes Santa Mònica, presenta más de un centenar de piezas pertenecientes al período más desconocido de Barceló, el que va desde 1973 hasta principios de los años 80. ‘Barceló antes de Barceló’ es el título de una muestra cuyo objetivo es dar a conocer los rasgos más significativos y perdurables en la trayectoria de un autor que entonces tenía entre 17 y 25 años. En esa etapa iniciática ya aparece el bestiario que sería recurrente durante décadas, así como la poesía experimental, la materia, los retratos y los autorretratos.

Hasta el 26 de septiembre permanecerá en Barcelona esta selección que luego viajará a Palma de Mallorca y a Toulouse, y en la que pueden verse trabajos claramente influidos por el uso de drogas como el LSD, particularmente las escenas nocturnas. Esas “experiencias lisérgicas” no duraron mucho tiempo, ya que el artista era consciente de que muchas otras personas "habían realizado un viaje de esos de los que no vuelves".