Condena en Rusia por “instigar odio” con una exposición
(12/07/2010)




Un tribunal de Moscú declaró culpables de instigar el odio religioso a los organizadores de una exposición que desató las iras de la Iglesia Ortodoxa Rusa. El director del museo que albergó la muestra y el responsable de Arte moderno de la Galería Tretiakov tendrán que pagar por ello casi 4.000 euros, aunque no pasarán en la cárcel tres años de su vida como había solicitado el Ministerio Fiscal.
Yuri Samodúrov, ex director del Museo Sájarov, y Andréi Yeroféyev, antiguo jefe de la sección de Corrientes Modernas de Tretiakov, "perpetraron actos destinados a instigar al odio interétnico y religioso", según la juez Svetlana Alexándrova, que dio lectura a la sentencia durante la vista celebrada en el tribunal del distrito Taganski. La juez Alexándrova, que suscitó duras críticas entre los intelectuales rusos, menciona en la sentencia que los cuadros expuestos son un ejemplo de "actitud cínica y despectiva hacia los sentimientos de los creyentes ortodoxos".
El tribunal desestimó los argumentos de la defensa, que basó su alegato en que la exposición se celebró en un lugar destinado a especialistas, y que sólo estaba recomendada para mayores de 16 años. Los acusados explicaron, además, que su objetivo era reunir en un solo lugar obras rechazadas por las galerías para estimular el debate sobre lo que debe ser prohibido, y por qué, planteando una reflexión general sobre la censura y la autocensura.
El caso tiene su origen en la exposición ‘Arte Prohibido 2006’, en la que podían contemplarse diferentes interpretaciones de la imaginería cristiana en clave Pop. Desde un Mickey Mouse que suplantaba a Cristo en una escena de predicación a los apóstoles, hasta una Virgen María cubierta con granos de caviar. Según la sentencia, esas y otras obras ofendieron los sentimientos de los fieles, que "fueron sometidos a una acción psicológica traumática, experimentando sufrimientos morales y humillación en su dignidad humana".
Un representante del Patriarcado de Moscú tachó de "sacrílegos" y "absolutamente inmorales" a los organizadores, que perdieron sus empleos tras la exposición, y no se descarta que puedan terminar en la cárcel, ya que la organización religiosa que los denunció estudia la posibilidad de recurrir la sentencia ante un tribunal superior. Según explica, no pararán de luchar hasta que las imágenes que los ofenden sean destruidas.
En el extremo contrario, juristas e intelectuales han calificado el proceso de “absolutamente arbitrario” y de “caza de brujas”. “Este juicio vergonzoso quedará en la historia de la cultura como un ejemplo de la descarada actitud del Estado hacia el Arte", declaró el Dmitri Gútov, uno de los artistas participantes en la muestra. Iliá Falkovski, otro pintor representado en ‘Arte Prohibido 2006’, cree que "tras la alegría inicial de que los acusados no irán a la cárcel, uno entiende que se ha creado un precedente judicial contra el Arte", lo que influirá no tanto en los artistas como en los directores de museos, comisarios y galeristas. La sentencia asesta, además, “un duro golpe a la reputación de Rusia, convirtiéndola en un oscurantista estado oriental", según el escritor Borís Akunin.
Según Guenri Reznik, presidente del Colegio de Abogados de Moscú, este caso "demuestra que la presunción de inocencia no existe en los tribunales rusos" aunque adelanta que "tiene buenas perspectivas en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos". En su opinión, "el Arte tiene su propio lenguaje, y es inadmisible que se le ordene en qué genero debe trabajar".
El ex director del Museo Sájarov ya fue condenado por otra exposición celebrada en 2005, y que fue destruida por religiosos radicales. El tribunal que lo juzgó entonces consideró que el responsable de los incidentes era el organizador de una muestra que ofendía los sentimientos de los fieles.