Doris Salcedo recibió el Premio Velázquez de las Artes
(14/06/2010)




La escultora colombiana Doris Salcedo recibió el Premio Velázquez de las Artes Plásticas 2010 en una solemne ceremonia presidida por el heredero de la Corona de España en el Museo del Prado. El príncipe Felipe de Borbón entregó a Salcedo la medalla acreditativa del galardón, que está dotado con 125.000 euros y lleva aparejada una exposición antológica en el Museo Reina Sofía de Madrid.
El Jurado del Premio Velázquez distinguió este año a la artista colombiana por "la madurez de su trayectoria" y la "calidad" de su obra, lo que la convierte en la primera mujer que recibe tan importante galardón. Los jueces reconocieron de manera unánime la "importancia determinante" de Doris Salcedo "en la apertura a la escena internacional del quehacer de una nueva generación de artistas en Latinoamérica”, así como “el rigor de su propuesta, tanto en la dimensión formal como en su compromiso social y político".
Con 51 años de edad, la escultora colombiana no oculta su satisfacción al recibir un premio que le parece "emocionante y conmovedor", y dijo recibirlo en nombre de las víctimas de la violencia política en su país. Con ‘Las Meninas’ de Velázquez como mudo testigo, Salcedo recordó a los presentes que toda su obra, “sin excepción”, ha sido realizada en Colombia, “uno de tantos territorios donde la catástrofe se percibe como un evento continuo que parece no tener fin". Es por eso que su trabajo "rota alrededor de la experiencia de aquellos que habitan en la periferia de la vida, en el epicentro de las catástrofes”.
En su discurso de agradecimiento, Doris Salcedo explicó que, “para no reducir esas experiencias al silencio y a la soledad de la víctima traumatizada, dicha experiencia singular debe ser inscrita en un memorando, en una obra de Arte". Para la escultora colombiana, el Premio Velázquez confirma que "los caídos, los derrotados, también podemos contar nuestra historia". Así que considera el galardón como un reconocimiento "colectivo", ya que sus ideas sólo son el "motor" en el que convergen las experiencias de las víctimas de la violencia y el trabajo de un equipo técnico formado por 35 personas.
En el transcurso de la ceremonia oficial, Don Felipe de Borbón se refirió a Salcedo como alguien capaz de "conjugar el Arte con la ética" y, "si hace crecer nuestras preguntas, es porque la sinrazón no tiene respuestas". El heredero de la Corona de España dijo además que “su visión crítica se abre a una esperanza alejada de dogmatismos”, una posición que, “desde el Arte, deja siempre abiertas las puertas a la duda y a la inviolable libertad de opinión".
Calificada a menudo de artista "polémica", Doris Salcedo admite que ése es "el mejor piropo" que podía recibir, ya que "lo grave es lo contrario, los espacios homogéneos, donde todos están de acuerdo". Su frondosa cabellera rizada resalta aún más una mirada acostumbrada a constatar "la fragilidad de la vida, del ser humano y el hecho de que somos finitos". Esa vulnerabilidad se hace patente en los materiales que utiliza para componer sus obras, procedentes de víctimas reales en muchos de los casos, y en lo efímero de esas creaciones, que evocan una América cuya historia se edificó a base de "ruinas, no en arcos de triunfos".
Doris Salcedo trabaja actualmente en una nueva obra que se basa en la campaña de exhumación de víctimas de la guerra civil colombiana. Un relato doloroso de asumir, ya que la memoria de las víctimas es, a su juicio, “una memoria reprimida", con unas experiencias de dolor que el Arte debe "abrir y hacer públicas", para conseguir “verdad, restitución y reconciliación".
Salcedo estudió Bellas Artes en la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá y luego amplió su formación con un postgrado en la Universidad de Nueva York. Entre 1987 y 1988 dirigió la Escuela de Artes Plásticas del Instituto de Bellas Artes de Cali y ha sido becada por las fundaciones Guggenheim y Penny Mccall.
La mayoría de sus creaciones se centran en el problema de la violencia en su país y en la devastadora influencia que tiene sobre la sociedad. Salcedo utiliza a menudo muebles y ropas a los que despoja de su carácter individual para convertirlos en parte de un mensaje complejo que habla del malestar colectivo. Buen ejemplo de ello es ‘Atrabiliarias’, una de sus primeras creaciones que alcanzó notoriedad internacional y que estaba compuesta de zapatos colocados en nichos y cubiertos por una película transparente. Algunos años después, la colombiana impactó con las 280 sillas colgadas de la fachada del Palacio de Justicia de Bogotá.
Sus obras han sido expuestas en museos tan importantes como el MoMA de Nueva York, el Pompidou de París, el Art Institute de Chicago, el Reina Sofía de Madrid y la Tate Modern de Londres. Fue, precisamente, en esta última institución donde Doris Salcedo alcanzó niveles de popularidad masiva gracias a la famosa ‘Grieta’ de 167 metros que creó en 2007 para su Sala de Turbinas. El dramático agujero que rasgaba el cemento de la planta baja del museo londinense quería ser símbolo de la división de clases, del racismo, “de la separación que existe entre la humanidad y la falta de humanidad.” Era una grieta que no parecía tener fondo, “tan profunda como la grieta de la humanidad," para “subrayar las cosas que ha quedado olvidadas" y para "meter el resto del mundo en este espacio negativo."
Es la propia Doris Salcedo quien define su obra como “perturbadora, conflictiva y difícil,” aunque el jurado del Premio Velázquez cree que "es una artista moderna, con una trayectoria pujante” y que "posee claves para situar en la Historia la eclosión de artistas latinoamericanos de las últimas dos décadas".
El portavoz del jurado, José Luis Brea, aseguró que la deliberación fue "rápida y muy sencilla", ya que todos estaban de acuerdo en galardonar a “algún artista con obra viva y polémica", frente a la tendencia de otros años a premiar el conjunto de una trayectoria ya consolidada.
Instituido en 2002, el Premio Velázquez de las Artes ha sido concedido hasta el momento a seis creadores españoles y tres americanos. Todos ellos fueron propuestos por las academias de Bellas Artes, museos de Arte moderno y contemporáneo, asociaciones de críticos de Arte y otras instituciones vinculadas a las artes plásticas.
El jurado del Premio Velázquez tiene, según sus estatutos, un carácter "marcadamente profesional" y lo integran expertos en Arte con "plena autonomía" del poder político que no pueden repetir de un año a otro. El Ministerio de Cultura español sólo propone a uno de sus miembros, que es el director general de Bellas Artes, mientras que la Unión de Asociaciones de Artistas Visuales (UAAV) propone a un creador de reconocido prestigio internacional. La Real Academia de Bellas Artes aporta a dos directores o conservadores de museos de Arte contemporáneo, uno español y otro iberoamericano; el Instituto de Arte Contemporáneo (IAC) elige también a dos directores o conservadores de museos de fama internacional, al margen de la Comunidad Iberoamericana de Naciones; y la Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España (ADACE) propone a dos críticos, comisarios, investigadores o historiadores del Arte contemporáneo. A todos ellos se une el artista ganador de la anterior edición del Velázquez.
En 2010, los integrantes del jurado han sido Ángeles Albert de León, directora general de Bellas Artes; Montserrat Badía y José Luis Brea, críticos de Arte; Alfred Pácquement, director del Centro Georges Pompidou de París; Vasif Kortum, director de la Platform Garanti de Estambul; Marina Núñez , artista; Víctor Hugo Becerra, director del Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez de Zacatecas (México); Silvia Lindner, directora del Museo Würth de La Rioja; y Antoni Muntadas, artista galardonado con el Premio Velázquez en 2009.
Los anteriores ganadores del Premio fueron Ramón Gaya, Antoni Tàpies, Pablo Palazuelo, Juan Soriano, Antonio López, Luis Gordillo y Cildo Meireles.