La Fundación Dalí persigue a quienes utilizan su firma
(19/07/2010)




La Fundación que gestiona el legado de Salvador Dalí actuará "siempre que lo crea oportuno" contra “aquellas iniciativas que atenten contra la transparencia, el buen nombre y el respeto” que merece la firma del artista español. Así lo ha hecho saber después de conseguir que los tribunales de Alemania prohíban a una empresa privada la utilización de las direcciones web ‘www.dalimuseum.de’ y ‘www.dali-museum.de’.
Se trata del autodenominado ‘Dalí-Museum Berlin GmbH’, que ofrece en la Plaza Leipziger de la capital alemana una exposición con casi 400 grabados, esculturas y otras obras en serie que supuestamente llevarían la firma de Salvador Dalí. La Fundación Gala-Salvador Dalí, que no reconoce la autenticidad de las piezas, impugnó ante la Justicia el uso del lema ‘Dalí: La Exposición’ como una apropiación ilegítima de los derechos que administra, al igual que los dos registros de Internet que ahora pasarán a ser de su propiedad.
El título de la exposición, cuyo carácter es “eminentemente comercial”, provocaba deliberadamente la “confusión” del público, ya que se presentaba como “un acontecimiento único, especial y oficial”. El argumento de los abogados de la Fundación ha sido asumido por el Tribunal Regional de Berlín, que ordena cesar en el uso de dicho lema y el de las direcciones web porque “infringen las marcas registradas de la Fundación Gala-Salvador Dalí”.
La decisión judicial se materializó inmediatamente en la desconexión de los dominios ‘www.dalimuseum.de’ y ‘www.dali-museum.de’, aunque la empresa propietaria del supuesto museo ha seguido funcionando con la dirección ‘www.daliberlin.de’. La Fundación Gala-Dalí tampoco ha podido evitar que la compañía mercantil alemana siga denominándose ‘Dalí-Museum Berlin GmbH’.
Los hechos juzgados se remontan a febrero de 2009, cuando se inauguró en Potsdamer Platz lo que se presentaba como “la "más vasta y espectacular de todas las exposiciones organizadas hasta la fecha" sobre la obra de Salvador Dalí. La compañía propietaria del conjunto prometía con ello “un gran master con prácticamente todas las técnicas del Arte” a un público estimado en 100.000 visitantes anuales.
Al frente del proyecto se encontraba Carsten Kollmeier, que se presenta como “director y comisario” de una iniciativa que había comenzado tres años atrás como una atracción más de uno de los muchos centros comerciales que hay en Berlín. El éxito alcanzado lo impulsó a convertirlo en atracción permanente, para lo que buscó un nuevo edificio de 1.400 metros cuadrados que la prensa local presentó entonces como “el primer museo permanente dedicado exclusivamente a Salvador Dalí en Berlín”.
Fue entonces cuando la Fundación Dalí puso el asunto en manos del equipo de abogados de Miquel Roca Junyent, que trabajó en colaboración con el despacho berlinés de SKW Schwarzv. Se trataba de cumplir su misión estatutaria de “proteger el buen nombre y el patrimonio de Salvador Dalí” y de “evitar la realización de actos de competencia desleal”, lo que finalmente ha conseguido.