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Gran retrospectiva de Yves Klein en el Museo Hirshhorn
(27/07/2010)
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Gran retrospectiva de Yves Klein en el Museo Hirshhorn
El Museo Hirshhorn de Washington ofrece hasta el 12 de septiembre la primera gran retrospectiva que se dedica a Yves Klein en los Estados Unidos desde hace 30 años. ‘Yves Klein, plenos podereres sobre el vacío’ reúne casi 200 obras maestras que dan testimonio de la influencia que tuvo el artista francés sobre movimientos tan vigentes en la actualidad como el Pop Art, el Minimalismo o el Arte Conceptual.

Fue el propio Klein quien dijo alguna vez que su intención era plasmar el vacío en que habita el espíritu, y la libertad absoluta de todas las dimensiones. Es por eso que Phillipe Vergne y Kerry Brougher han seleccionado pinturas, dibujos, fotografías y esculturas que dan todo el protagonismo a lo inmaterial y resucitan la inquietud de las Vanguardias tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. El director del Walker Art Center y el comisario jefe del Museo Hirshhorn han contado para ello con la plena colaboración del Archivo Yves Klein de París, de donde proceden algunas de las obras más importantes.

Todas las grandes series de Klein están representadas en esta exposición, desde sus emblemáticos trabajos en azul ultramarino hasta los relieves esponjosos y pinturas de fuego. Además, se han incorporado bocetos, cartas y documentales que ayudan a comprender el proceso creativo del artista. Se trata de hacer patente la inmensa aportación que hizo Klein a la Historia del Arte cuestionando las nociones de materialidad y materialismo. Como ha dicho el comisario Phillipe Vergne, el objetivo final es animar al público a olvidarse de cualquier noción preconcebida de la representación artística.

El título de la muestra alude a una de las obras más famosas del maestro francés: ‘Salto en el vacío’ (1960), en la que el propio Klein lleva sus aspiraciones artísticas hasta las últimas consecuencias. Como él mismo decía, “para pintar el espacio hay que sumergirse previamente en él”. Corrían los años 50 y aún no había comenzado a utilizar el fuego como material creativo, en sustitución de la pintura o combinado con ella. Eso sucedió diez años después, cuando lo convirtió en el símbolo más expresivo de la destrucción y la transformación, conceptos fundamentales de su carrera.

Además de las piezas cedidas por el Archivo de Yves Klein, la antológica que ahora puede verse en Washinton cuenta con obras procedentes del Centro Pompidou de París, el Kunstmuseen Krefeld, la Menil Collection de Houston, el Museo de Arte Contemporáneo de Tokio, y el Museo de Arte Moderno de San Francisco. También de algunas de las más importantes colecciones privadas de Europa y los Estados Unidos.

La exposición viajará en octubre a Minneapolis, donde podrá contemplarse hasta el 13 de febrero de 2011 en el Walker Art Center.