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´Improvisaciones´ de Esteban Vicente en Segovia
(15/02/2012)
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´Improvisaciones´ de Esteban Vicente en Segovia
El Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente de Segovia ha prorrogado hasta el 29 de enero la exposición dedicada a las esculturas y trabajos sobre papel de Esteban Vicente, el único artista español que formó parte de la élite de la Escuela de Nueva York. Los comisarios Lynn Gumpert, Ana Martínez de Aguilar y Edward J. Sullivan han seleccionado 80 piezas procedentes de colecciones públicas y privadas de España y los Estados Unidos, con especial atención a lo que denominan “improvisaciones concretas”.

Lynn Gumpert, directora de la Galería Grey; Edward J. Sullivan, profesor de la Universidad de Nueva York; y Ana Martínez de Aguilar, directora del Museo Esteban Vicente de Segovia, han conseguido exponer juntos, por primera vez, los famosos ‘collages líricos’ y las esculturas polícromas que diferenciaron a Esteban Vicente de otros autores de su generación.

“Vicente comenzó realizando collages, que denominaba ‘improvisaciones concretas’, y siguió realizándolos durante toda su carrera, que se prolongó más de cinco décadas”, explica Lynn Gumpert, que valora la destreza conseguida con esta técnica en materia de colorido, texturas y formas, “el núcleo de su pintura”. El artista castellano también dedicó buena parte de su esfuerzo a realizar pequeñas esculturas que denominaba ‘divertimientos’, y que improvisaba a partir de trozos de madera y otros desechos que se encontraba por el estudio. Esas esculturas, que no se hicieron para exponerse en público, son “improvisaciones reflexivas, aunque desenfadadas”, según los responsables de esta muestra.

“Los divertimientos de Esteban Vicente abarcan desde exploraciones no figurativas de color, textura, planos y volumen, hasta figuras inteligentemente improvisadas, con claras alusiones a formas humanas y animales”. Así lo entiende Edward J. Sullivan, catedrático de Historia del Arte en Nueva York, que destaca “la ausencia intencionada de acabado” y la “naturaleza improvisada” que sugieren influencias de Alexander Calder y Joaquín Torres-García.

Color y lirismo son las dos características inconfundibles de la obra de Esteban Vicente, lo que le reportó un lugar de honor en lo que se denominó Primera Generación del Expresionismo Abstracto estadounidense. El uso de colores brillantes que se distribuyen en estructuras de ligera geometría y el logro de cierta profundidad marcan la diferencia con sus compañeros de escuela, aunque no consiguiera ser profeta en su tierra hasta la década de los 80.

Fue la escultura el campo artístico que eligió al ingresar en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, en 1921. En la capital de España se puso en contacto con algunos de los principales representantes de la Generación del 27, como Federico García Lorca, Rafael Alberti, Juan Ramón Jiménez y Luis Buñuel. La poética de esos artistas se consolidaría en su obra bajo diferentes apariencias a lo largo de toda su carrera. En 1929 se trasladó a París, donde conoció a Ernst, Dufy y Picasso, y en 1936 emigra a los Estados Unidos para alejarse de la Guerra Civil española.

Esteban Vicente consiguió integrarse en las décadas siguientes como ningún autor español lo había hecho antes en los ambientes artísticos neoyorquinos. En la Gran Manzana conoce a los protagonistas de la revolución abstracta y gente como Pollock, Rothko, De Kooning, Kline o Newman pasan a formar parte de su círculo de amistades. La presencia del pintor español en exposiciones clave como ‘New Talents 1950’ y ‘9th Street’ (1951) confirman su protagonismo en aquella primera generación del Expresionismo Abstracto, siendo su aportación más personal los collages que ahora pueden verse en el Museo de Segovia. En ellos, los fragmentos de papel se comportan como la pintura, sin intentar destacar de la superficie del lienzo.