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El Kunsthaus Zurich se queda la colección de Emil Bührle
(07/05/2010)
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El Kunsthaus Zurich se queda la colección de Emil Bührle
Es una de las mejores colecciones del siglo XX y cuenta con piezas antológicas del periodo impresionista francés, pero en su sede actual de la calle Zolliker de Zúrich sólo pueden visitarla unas 10.000 personas cada año. Además, el viejo caserón que alberga los tesoros artísticos de Emil Bührle no garantiza su seguridad, como demostró el multimillonario robo sufrido en 2008, así que sus propietarios han decidido trasladarla al Kunsthaus, el Museo de Arte Moderno de la ciudad.

El Kunsthaus Zürich recibe anualmente 300.000 visitantes y está dispuesto a destinar a la Colección Bührle buena parte del nuevo edificio que inaugurará en 2015. Además, garantiza a los herederos de Emil Bührle que sus cuadros permanecerán siempre juntos, en las mejores condiciones de conservación, y junto a otras obras maestras que convertirán al museo suizo en el principal centro europeo para el estudio del Impresionismo francés.

Claro que primero habrá que aprobar el presupuesto necesario para las obras, valoradas en varios cientos de millones de euros, y eso sólo ocurrirá si el pueblo de Zúrich lo aprueba en referéndum, como casi todas las decisiones importantes que se toman en Suiza. Para animar a la participación, el Kunsthaus ha celebrado ya una exposición extraordinaria con los fondos de la famosa colección privada que constituyó un éxito sin precedentes.

La Fundación Bührle reúne desde 1960 casi dos centenares de obras maestras procedentes de colecciones confiscadas a familias judías. La mayoría de ellas fueron adquiridas entre 1951 y 1956 por Emil Bührle, único propietario de la empresa de armamento que llevaba su nombre y que abasteció al ejército nazi durante años.

Bührle fue un gran benefactor del Kunsthaus Zürich mientras vivió, habiendo donado a la institución piezas muy importantes, como unos ‘Nenúfares’ de Claude Monet y ‘La puerta del infierno’, de Auguste Rodin. También financió en 1950 la rehabilitación de una de sus salas de exposiciones.

Pero si el referéndum previsto para 2011 no obtiene resultados positivos, será imposible que la colección se quede en la ciudad, y no se descarta su cesión a cualquier otra institución capaz de mantenerla unida. Lo único seguro es que no puede seguir en su actual ubicación, demasiado pequeña y vulnerable, como demostraron a principios de 2008 los tres enmascarados que la asaltaron a punta de pistola y se llevaron cuatro cuadros de Monet, Van Gogh, Degas y Cézanne, valorados en más de 100 millones de euros. La policía suiza sólo fue capaz de recuperar dos de ellos, abandonados por los ladrones en el mismo automóvil en el que huyeron.