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Los murales de Sorolla, de nuevo en la Hispanic Society
(09/05/2010)
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Los murales de Sorolla, de nuevo en la Hispanic Society
Las pinturas que Joaquín Sorolla realizó para la Hispanic Society de Nueva York vuelven a estar en su lugar de origen tras dos años de gira por las principales ciudades de España. Los inmensos paneles pintados al óleo superaron los dos millones de visitantes en el país donde nació su autor, convirtiéndose en la exposición más popular de toda su Historia. Ahora se pueden visitar de nuevo en Manhattan, con una iluminación renovada y mucho más cerca del espectador.

"Tras retirar los cuadros de las paredes, comprendimos que debían situarse más cerca del suelo, y no en una posición tan elevada como estuvieron durante décadas", explica el director ejecutivo de la Hispanic Society, Mitchell Codding. Es por eso que ahora están a 1,25 metros del suelo, y no a dos metros, como antes. "El impacto es así tremendo para el espectador, que ahora tiene la sensación de entrar directamente en las escenas de Sorolla", añade Codding. Además, con esta nueva disposición se pueden apreciar mejor las pinceladas de Sorolla.

Mitchell Codding espera que la oleada de interés por la obra del gran maestro del Luminismo continúe en Nueva York, ya que ahora es "como si se contemplara por primera vez", gracias a la restauración financiada por Bancaja, entidad que invirtió más de 6 millones de euros en la rehabilitación de los cuadros y en toda la logística de la gira por España.

La Hispanic Society ha realizado una profunda remodelación del espacio donde se exhiben los paneles de Sorolla, de donde nunca más volverán a descolgarse los 200 metros cuadrados de mural a los que el pintor dedicó ocho años de intenso trabajo. Se trata de evitar posibles riesgos para las pinturas más valiosas del maestro valenciano.

Creada expresamente entre 1911 y 1919 para la Hispanic Society de America, ‘Visión de España’ es una colección de 14 obras en las que se muestran las gentes, paisajes y costumbres de nueve regiones españolas con escenas de la vida diaria que transcurren al aire libre. En Madrid fue contemplada por 450.000 personas, lo que supuso para el Museo del Prado batir su récord de visitantes de los últimos diez años. Cifras muy altas se obtuvieron también en Sevilla (132.000), Málaga (161.000), Bilbao (154.000), Barcelona (252.000) y Valencia, ciudad de nacimiento de Sorolla, donde se exhibió en dos ocasiones y acumuló más de 880.000 visitantes.

El viaje al país de origen de su creador, en octubre de 2007, obligó a fletar un avión exclusivamente dedicado a ese traslado. Una vez en Valencia, se movilizaron más de 100 personas entre técnicos y agentes policiales para trasladar los lienzos hasta el lugar de la primera exposición. Los cuadros iban dentro de cajas especialmente diseñadas para cada uno de ellos con reguladores de humedad y temperatura, además de un sofisticado dispositivo antiparásitos.

Cuando se abrieron los contenedores, los lienzos se colocaron sobre nuevos bastidores para tensarlos y días después se enmarcaron y colgaron en la sala. Esa operación se repitió siete veces, tantas como ciudades acogieron la exposición. Previamente, las obras fueron restauradas por un equipo de expertos contratado conjuntamente por Bancaja y la Hispanic Society. Durante cinco meses se limpiaron totalmente y se repusieron los fragmentos deteriorados, con lo que ya pueden contemplarse con todo el color y la luminosidad de origen.