Louise Bourgeois, consciente e inconsciente, en Catar
(20/01/2012)




La Galería de la Autoridad Catarí de Museos ofrece hasta el 1 junio la primera exposición que se celebra en Oriente Medio con obras de Louise Bourgeois. Son creaciones de todas las etapas de la artista franco-norteamericana, desde esculturas hasta instalaciones, que ilustran su especial relación con el psicoanálisis. Tampoco falta una de sus monumentales arañas de bronce que representan a la madre.
‘Maman’ (1999) mide 9 metros y ha sido instalada en el Centro Nacional de Convenciones de Doha, la capital catarí, como gigantesco reclamo de una exposición que surca la amplísima carrera de Bourgeois, fallecida en 2010, cuando estaba a punto de cumplir los 99 años. La araña es, según su creadora, el ejemplo perfecto de lo que fue su progenitora, una persona "inteligente, paciente, limpia y útil, razonable e indispensable". Esa evocación de la madre se repite una y otra vez en la producción de Louise Bourgeois, con referencias al "hada", en alusión a la figura materna, y también al padre, al que Bourgeois adoraba y odiaba al mismo tiempo.
Nacida en París en 1911, Louise Bourgeois ayudó a su familia desde muy pequeña en el negocio de restauración de tapices que regentaban en la ciudad donde inició sus estudios artísticos junto a maestros como Fernand Léger. Tras su boda con el historiador del Arte Robert Goldwater, Bourgeois se trasladó a los Estados Unidos, donde ocupó un lugar de primera fila en los movimientos de Vanguardia durante siete décadas. Su particular visión creativa asume así trazas reconocibles de Surrealismo, Expresionismo, Postminimalismo y Abstracción. Pero su gran categoría no fue reconocida como merecía hasta los años 80, cuando el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) le dedicó una gran retrospectiva.
‘Louise Bourgeois: consciente e inconsciente’ reúne en Catar trabajos que van desde 1942 hasta 2009, componiendo una sucesión de radiografías psicoanalíticas que aluden a sucesos muy íntimos. Como expresión de aquellas emociones, sus figuras humanas se deforman y los conceptos abstractos cobran vida a través de materiales muy maleables como el látex, la resina o la escayola.
Las creaciones más violentas de la exposición hay que situarlas en la década de los 60, con incorporaciones constantes de órganos vitales que expresan las emociones de la artista. Más recientes son las ‘celdas’, grandes jaulas que albergan recuerdos del hogar natal, y las ‘habitaciones rojas’ que reproducen el dormitorio de sus padres. Con ellas muestra el miedo y el dolor sufridos en un lugar al que el espectador no puede penetrar, sólo divisarlo de lejos. De esa época son también los dibujos y grabados abstractos en los que Bourgeois plasma su exploración de la familia y las relaciones de promiscuidad.
Es su propio “exorcismo” a través de pinturas, esculturas, dibujos y grabados con los que Louise Bourgeois bucea en una infancia que nunca perdió su magia, ni su misterio, ni su dimensión dramática", como la propia artista explicó en alguna ocasión. En su constante catarsis, Bourgeois utiliza técnicas y materiales muy distintos aunque el tema sea siempre el mismo: "la vida expresada en Arte” porque “es necesario abandonar el pasado cada día o aceptarlo. Si no se consigue, te conviertes en escultora".
‘Louise Bourgeois: consciente e inconsciente’ se inscribe en una serie de iniciativas de la Autoridad de los Museos de Catar para estimular el protagonismo cultural del emirato. La exposición tiene lugar en Katara, un barrio de nueva construcción que pretende ser convertirse en capital del Arte y la educación. Ocupa 1.000 hectáreas de terreno en el que se levantan edificios futuristas desde los que se divisa el mar. Su epicentro es el fastuoso teatro de aire romano completamente recubierto de mármol de Carrara que se inauguró en 2011. A su alrededor se concentran numerosas salas de exposiciones, museos y talleres en los que los artistas venden sus propias creaciones.