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Monet y la Abstracción en el Museo Marmottan de París
(26/06/2010)
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Monet y la Abstracción en el Museo Marmottan de París
Jackson Pollock, Mark Rothko, Willem de Kooning y Gerhard Richter son algunos de los artistas abstractos cuyas obras se confrontan en el Museo Marmottan de París con las de Claude Monet, el maestro impresionista que impulsó la modernidad con la sorprendente evolución de su etapa más tardía. Se trata de explicar "qué es lo que vieron en Monet" los pintores abstractos mediante diálogos visuales "muy evidentes", según la responsable de la muestra, Paloma Alarcó.

La conservadora de pintura moderna del Museo Thyssen de Madrid, que ya mostró esta exposición a principios de 2010, ha elegido medio centenar de obras con el fin de sugerir "una nueva forma de ver a Monet". La retrospectiva plantea al público un claro desafío ya que Monet es "uno de los clásicos modernos más adorados", en palabras de Guillermo Solana, director de la pinacoteca madrileña.

"Nuestra idea es que Monet fue un pintor que cuando murió estaba relativamente dado de lado por el mundo del Arte", y fue la generación de la posguerra mundial la que lo redescubrió”, dice Solana. "Los informalistas europeos y los expresionistas abstractos estadounidenses descubrieron en Monet muchas cosas que les interesaban", pues no eran abstractos geométricos, ni de cuadros construidos, sino "pintores de la mancha, de la pincelada, de la expresión, del gesto y de la materia pictórica”. Rasgos todos ellos que "tenían mucho que ver con la obra del último Monet, desde 1900 hasta su muerte, en 1926, que son muy apreciadas por el público contemporáneo”, destaca Guillermo Solana.

‘Monet y la Abstracción’, que podrá visitarse en el Museo Marmottan de París hasta el 26 de septiembre, permite seguir la evolución del maestro francés desde sus comienzos como "líder del impresionismo" hasta su etapa final, en la que dejó de pintar al natural para refugiarse en su estudio, donde realizó obras en las que se anuncia la llegada de la Abstracción.

Como ha recordado Guillermo Solana, cuando Monet falleció en 1926, su pintura "ya había pasado de moda", llegando a considerarse blanda, incluso kitsch, en el periodo de entreguerras. Después de esos "años en el purgatorio", su obra atrajo a los artistas surgidos tras la Segunda Guerra Mundial, que vieron que Monet "tenía mucho que aportar", especialmente su obra tardía, destaca el máximo responsable del Thyssen.

Los cuadros de Monet se suceden ahora en las salas del Museo Marmottan junto a obras abstractas especialmente traídas desde el Metropolitan de Nueva York y el Fuji Art de Tokio, entre otros importantes museos, lo que también es “una manera de ayudar a comprender la Abstracción”.

Eso es lo que ocurre, por ejemplo, con ‘Pintura abstracta, lago’, pintada en 1997 por el alemán Gerhard Richter, que ahora puede contemplarse junto a sendas vistas de los puentes de Charing Cross y de Waterloo captados entre brumas por el maestro francés, y con la obra del estadounidense Cy Twombly, que dialoga con los últimos nenúfares de Monet. Unos y otros encontraron inspiración en el jardín de Giverny, que el artista impresionista convirtió en su mundo ideal con el paso de los años.

La española Paloma Alarcó trabajó durante tres años en la selección de todas estas obras, para lo que contó con la imprescindible colaboración de sus colegas del Museo Marmottan Monet de París, institución que aporta el mayor número de cuadros a esta exposición sin precedentes.