Pintadas sobre una escultura del s. IV antes de Cristo
(17/07/2010)




Un toro esculpido en piedra antes de que Alejandro Magno hubiera nacido ha sido intervenido con spray en la localidad castellana de Ciudad Rodrigo. El atentado se produjo junto a la muralla y el castillo de Enrique II de Trastamara, de madrugada, y nadie vio ni oyó nada. La policía carece de pistas para identificar a los autores de una acción que dejará su rastro indeleble sobre la porosa superficie del granito.
El toro, al que popularmente se denomina “verraco”, es una de las mejores piezas del patrimonio local. Data del siglo IV antes de Cristo y fue descubierto hace 500 años en las inmediaciones de Ciudad Rodrigo. La administración regional lo promociona como parte de la Ruta de los Castros y los Verracos prerromanos que miles de personas recorren cada año en Castilla y León.
Los vándalos que quisieron dejar testimonio de su paso por el lugar pintaron con spray los ojos, hocico, cuernos, costillas, patas y testículos del animal de piedra, al que ahora habrá que retirar la pintura roja y rosada con el mayor cuidado para tratar de eliminar la mayor cantidad posible de unos pigmentos que han penetrado varios milímetros en el granito.
Las fuerzas de seguridad investigan las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad del cercano parador de turismo para tratar de identificar al autor o autores de la vandálica intervención sobre una escultura que sobrevivió durante 24 siglos al paso de las huestes romanas, visigodas, musulmanas y cristianas, entre otras culturas guerreras que siempre la respetaron.
Ciudad Rodrigo es una pequeña ciudad de la provincia de Salamanca que tiene sólo 14.000 habitantes, aunque la población se dispara durante los meses de julio y agosto por la afluencia masiva de veraneantes. Numerosos puntos del centro histórico cuentan con cámaras de vigilancia, aunque en la zona donde se encuentra el verraco que sufrió el atentado no hay ninguna. Ahora las autoridades locales se plantean aumentar las medidas de seguridad.