El Pop posmoderno de David LaChapelle viaja a Tel Aviv
(24/07/2010)




El Museo de Arte de Tel Aviv sorprende estos días a sus visitantes con la grotesca modernidad de David LaChapelle, un fotógrafo que recrea la Historia del Arte con una cuidadosa puesta en escena a base de cuerpos lipoesculpidos. La amplia retrospectiva, que pudo verse anteriormente en el parisino Palacio de La Monnaie, aborda un itinerario de tres décadas en el que la excentricidad se pone al servicio de un dramatismo mesiánico que ya resulta inconfundible.
“El único Arte contemporáneo que tiene valor es el que ilumina el mundo en que vivimos, se compromete con él, y aporta respuestas”. La cita es del propio LaChapelle, que no sólo domina la técnica fotográfica, sino que gestiona su talento como sólo sabía hacerlo Andy Warhol. Fue el rey del Pop Art quien le dio la oportunidad de iniciar una carrera indesmayable cuando lo invitó a hacer sus primeras fotos para la revista Interview. Desde entonces, nadie es nada en el Star Sistem si David no lo ha retratado.
Su obra es procaz, barroca y derrocha un sentido del humor que no siempre encuentra al espectador idóneo. Su atracción por la fama, el dinero, el sexo y las drogas lo han llevado a plasmar imágenes inauditas, de un exceso apabullante, en las que el color se amplifica para subrayar los contrastes entre conceptos tan opuestos como la esperanza y la devastación.
Tal es el caso de sus fotografías de la serie ‘Awakened’, inspiradas en el Diluvio Universal, o el retrato de Courtney Love a la manera de una Piedad que sostiene en sus brazos al hombre que bien podría ser Curt Cobain, su difunto esposo, o el mismísimo Jesucristo. LaChapelle exhibe en Israel lo más granado de su iconografía, en la que las referencias religiosas se remiten una y otra vez al imaginario evangélico. Nada hay en ella que pudiera ofender al Judaísmo ortodoxo o a los seguidores de Mahoma.
La exposición, que permanecerá abierta en Tel Aviv hasta el 23 de octubre, contiene algunas de sus más desvergonzadas creaciones, con constantes referencias al mundo del Arte y la publicidad. Es Arte Pop con calculadas dosis de Surrealismo, para que niguna verdad sobreviva frente al poder del exceso y la simulación. Vanidad, perversión y sensacionalismo mordaz se dan la mano para hacer reflexionar sobre el culto a la personalidad, la lujuria o a la gula.
Destacan piezas como ‘Muerte por hamburguesa’, en la que una modelo resulta aplastada por un gigantesco pan del que sobresale el cuarto de libra más grande que se pueda imaginar. También se muestran algunos de sus esperpénticos retratos de celebridades, que ya son iconos de la cultura del papel cuché. Aunque seguramente resulten más interesantes sus aproximaciones a los fantasmas más comunes del ser humano en series como ‘Presagios de inocencia’ o ‘Diluvio, destrucción y desastre’. Mención especial merece la obra titulada ‘Estatua’, que muestra el colapso de la conciencia artística occidental con museos anegados por las aguas, y sus tesoros, abandonados.
LaChapelle refleja, en definitiva, una cultura en crisis, con personas que se hunden bajo el peso del maquillaje y la silicona en un ambiente decadente y caótico. El fotógrafo estadounidense pinta ante los ojos del espectador un planeta lejano y cercano al mismo tiempo, en el que los seres humanos no son mucho más que carne de Photoshop.