El Prado reúne la mejor serie de tapices de la Historia
(05/06/2010)




Representan escenas amorosas de Mercurio, el mensajero de los dioses, y Herse, hija del rey de Ática. Son ocho tapices gigantescos realizados en el siglo XVI para el Duque de Lerma, valido de Felipe III de España. Los talleres de Willem de Pannemaker dedicaron 20 kilos de hilo de plata dorada para enriquecer los 200 metros cuadrados de tejido de lana y seda que costaron cuatro años de trabajo a ocho de los mejores tejedores de Flandes.
‘Los amores de Mercurio y Herse’, que el Museo del Prado ha vuelto a reunir después de casi 400 años de dispersión por el mundo, constituyen "una serie única en Europa y una las más espectaculares de la historia de la tapicería", según Letizia Azcue, jefe de conservación de Escultura y Artes Decorativas de la pinacoteca madrileña. Dos de las piezas pertenecen a la propia colección de El Prado, que nunca las había exhibido hasta ahora; otras dos han viajado desde Nueva York, prestadas por el Metropolitan Museum; y el resto proviene de tres colecciones privadas de España.
Es la primera vez que el público puede ver la serie completa, y también la primera exposición que dedica el Museo del Prado a esta clase de obras. Una decisión muy oportuna "en estos momentos en que se están poniendo en valor los tapices en todo el mundo”, según ha explicado Concha Herrero, conservadora de Tapices del Patrimonio Nacional y comisaria de esta excepcional exposición. Objetos de lujo por excelencia, que llegaron a pagarse más caros que los cuadros de Tiziano, los tapices son "el antecedente del cine", según Concha Herrero porque relatan historias a través de secuencias escénicas.
La serie de ‘Los amores de Mercurio y Herse’ no ha perdido ninguna de sus piezas pero el estado de conservación de algunas de ellas era muy deficiente, por lo que se han realizado algunas intervenciones que permitieron a los restauradores comprobar que son paños de una extraordinaria riqueza en colorido y calidad de los materiales.
Se trata de una serie espléndida por su tamaño, calidad, diseño, y por la gran riqueza de sus fondos, "que hacen de cada tapiz todo un mundo", según los responsables de la exposición, que permanecerá en el Museo del Prado hasta el 26 de septiembre y luego se exhibirá parcialmente en el Hospital Tavera de Toledo, donde se conservan dos de las piezas, que son propiedad de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli.
‘Los amores de Mercurio y Herse’ constituyen la obra cumbre de Willem de Pannemaker, tapicero de las principales casas reales de Europa, y particularmente del emperador Carlos V y su hijo Felipe II". Pannemaker, que permaneció activo hasta 1581, era miembro de una de las más afamadas familias de tejedores de Bruselas y se convirtió en el gran tapicero del Renacimiento flamenco. "Todas sus obras pueden considerarse obras maestras", según la comisaria de la exposición que ahora puede verse en Madrid.
La serie de ‘Los amores de Mercurio y Herse’ narra las andanzas de estos dos míticos personajes según las contó Ovidio en algunos de sus versos más inspirados. La exposición incluye un retrato del Duque de Lerma pintado por Rubens, y unas estampas de Giovanni Volpato que proceden de las logias vaticanas y que se consideran la fuente de inspiración para las cenefas de los ocho tapices.
De los cartones originales, que miden 4 x 6 metros, no consta una autoría segura, aunque los últimos estudios lo sitúan en el círculo de Rafael. "No tenemos todavía la seguridad, pero pensamos que pudo pintarlos Giovanni Battista Lodi, dibujante y cartonista que trabajó en Bruselas", apuntó la comisaria de la exposición.