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Roma mira al futuro con su flamante Museo del Siglo XXI
(29/05/2010)
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Roma mira al futuro con su flamante Museo del Siglo XXI
Roma cuenta ya con un flamante Museo Nacional de las Artes del Siglo XXI (MAXXI), en un edificio totalmente nuevo “para que tenga su propia identidad y para contextualizarlo en la ciudad", según explicó su creadora, la arquitecta iraquí Zaha Hadid. Se trata de una espectacular construcción de 27.000 metros cuadrados que ha costado 11 años de trabajo y 150 millones de euros. Italia quiere hacer visible así su vocación de líder del Arte actual, superando su imagen de mero guardián de un pasado sin continuidad en el tiempo.

El país que vio nacer a Giotto, Miguel Angel y Bernini “no puede interrumpir ese largo flujo de creatividad ni dejar de promover y apoyar a sus nuevos talentos” para tener “una herencia cultural en el futuro”, como ha explicado Pío Baldi, director de la fundación que gestionará el museo, encargado a la única mujer que tiene el premio Pritzker de arquitectura.

Entre el río Tíber y la Vía Guido Reni, el nuevo Museo del Siglo XXI dota a Roma de uno de los escasos edificios emblemáticos que se han levantado durante los últimos 60 años entre basílicas barrocas y palacios renacentistas. Su autora lo ha diseñado con espectaculares escalinatas de acero y techos de cristal para crear "un ambiente urbano de inmersión para el intercambio de ideas, que alimente la vitalidad cultural de la ciudad".

El edificio constituye en sí mismo una obra de Arte en pleno centro histórico de Roma, con sus dos zonas claramente diferenciadas para divulgar lo mejor de la arquitectura actual y el Arte contemporáneo. Zaha Hadid ideó un edificio "estratificado", que "da la máxima libertad de maniobra a los comisarios para disponer las exposiciones" en su interior, según la propia autora, que recibió el encargo en 1998. El entonces ministro de Cultura italiano explicó que buscaba un centro “para que Roma siga viviendo en el presente” y la arquitecta iraquí ha construido finalmente "un pasillo entre la antigüedad y el futuro”, una especie de “viaje en el espacio y en el tiempo", como comentaban asombrados algunos de los invitados a la exclusiva visita de preinauguración. Todos, incluidos los periodistas, prorrumpieron en fuertes aplausos cuando su autora hizo acto de presencia en la ceremonia.

Levantado sobre unos antiguos cuarteles militares, el MAXXI se adapta a las estructuras preexistentes para exhibir Arte tanto en su interior como en el exterior. El Ministerio de Cultura ha destinado 4 millones de euros para financiar la compra de las primeras obras que se exhiben entre sus elegantes paredes, todas ellas creadas en el siglo XXI.

En el MAXXI predominan los tonos neutros (blanco, negro y gris) para que destaquen aún más las piezas que en él se exponen. Construido al norte de la ciudad, en un barrio residencial que data de los años 30 del siglo XX, destaca por sus larguísimos pasillos paralelos llenos de curvas que acrecientan la sensación de amplitud, y por la excelente iluminación natural que llega desde el techo. Como ha escrito Nicolai Ouroussoff, crítico de arquitectura del New York Times, "a Bernini le habría encantado".

La voluntad de constituirse como centro de acercamiento multidisciplinar al Arte contemporáneo es, precisamente, el hilo conductor de una de las cuatro muestras inaugurales, titulada ‘Espacio’. En ella pueden verse casi 100 obras pertenecientes a la jovencísima colección permanente del MAXXI, y que han sido instaladas en espacios cuidadosamente diseñados por diez estudios de arquitectura de distintos países.

Junto a Zaha Hadid, tres nombres propios han quedado ya inevitablemente unidos a la efemérides de la inauguración del MAXXI: los italianos Gino de Dominicis y Luigi Moretti, y el turco Kutlug Ataman, que protagonizan otras tantas exposiciones individuales.

Los visitantes del nuevo museo reciben la bienvenida en el jardín de entrada con ‘Cosmic Magnet’, un gigantesco esqueleto humano de 24 metros de longitud que De Dominicis realizó poco antes de morir. Es la primera de las 130 obras de este artista que componen una muestra que estará a disposición del público hasta el 7 de noviembre. La inmortalidad fue la gran obsesión de Gino de Dominicis y ahora es también el eje sobre el que evoluciona una selección de piezas que van desde su producción experimental de los años 60 y 70 en el campo del vídeo y la fotografía hasta su vuelta a la pintura y la escultura en la década de los 80.

En la sala contigua, ocho vídeoinstalaciones de Kutlug Ataman exploran la naturaleza de la identidad personal y colectiva, a medio camino entre la ficción y el documental, en una exposición titulada ‘Mesopotamian Dramaturgies’. Ataman pretende con ella hacer reflexionar sobre asuntos como la relación entre el Este y el Oeste, la modernidad y la tradición, o el encuentro entre globalización y culturas locales. También puede verse hasta el 7 de noviembre la muestra ‘Desde el Racionalismo hasta el Informalismo’, una retrospectiva a base de dibujos, maquetas y fotografías relacionadas con las creaciones del arquitecto Luigi Moretti.