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Tracey Emin expone diez años de grabado en Londres
(29/07/2010)
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Tracey Emin expone diez años de grabado en Londres
La Royal Academy expone en Londres hasta el 22 de septiembre grabados exclusivos de Tracey Emin realizados a lo largo de los últimos 10 años. "Siempre he creído que la obra gráfica es una práctica muy íntima”, ha dicho la autora más representativa del grupo de Jóvenes Artistas Británicos que hizo mundialmente conocido el galerista Charles Saatchi. Los monotipos que ahora pueden verse en la Academia están todos a la venta.

Tracey Emin asegura que siente “un gran amor” por esta técnica porque “tiene mucho que ver con la alquimia” y “nunca se sabe del todo lo que aparecerá sobre el papel cuando se le dé la vuelta”. El caso es que la polémica artista londinense estuvo grabando obras durante toda una década sin que haya querido exponerlos hasta ahora. “Todos son muy diferentes”, explica, aunque todos tienen un estilo absolutamente reconocible, “muy en mi línea”.

Nacida en 1963, Tracey Emin sigue viviendo y trabajando en Londres, donde práctica las técnicas más variadas de expresión artística, desde la escultura a la fotografía, pasando por el dibujo, la pintura, el vídeo y la instalación. Miembro de la Real Academia de las Artes desde 2007, expone sus obras en la veterana institución prácticamente todos los veranos desde que fue aceptada en su seno, no sin cierta polémica.

La “niña terrible” del Arte británico ha dado mucho que hablar con sus creaciones provocativas y egocéntricas en las que exhibe siempre su realidad más intima, aunque, perfectamente confesable. La propia Tracey Emin, que representó a Gran Bretaña en la Bienal de Venecia de 2007, ha reconocido en numerosas ocasiones que no sabe pintar, aunque los monotipos de trazo torpe en los que refleja su dolor por los abortos sufridos forman parte de colecciones internacionales del mayor prestigio.

Exhibicionista hasta la extenuación, Tracey Emin se ha fotografiado en numerosas ocasiones mientras pintaba totalmente desnuda. También mostró sin el menor rubor el interior de sus genitales en imágenes captadas por ella misma mediante una cámara Polaroid. Una de sus instalaciones más famosas consistió en una tienda de campaña en cuyo interior había escrito los nombres de más de un centenar de hombres con los que supuestamente tuvo relaciones sexuales. Quienes querían leerlos se veían obligados a arrastrarse para entrar en la tienda.

La personalidad atormentada de Tracey Emin tiene su origen en las duras experiencias vividas cuando aún era muy joven. De origen turco-chipriota, fue violada en un callejón cuando apenas contaba 13 años y también sufrió varios abortos. La imposibilidad de ser madre ha inspirado algunas de sus obras más características del siglo XXI, como las que integran la serie ‘Sensación de Embarazo’ o el audiovisual ‘Conversación con mi madre’. Sus críticos más mordaces la acusan de victimista y obsesionada por el sexo. Como tantos otros artistas y como buena parte de la población británica, también. Tal vez por eso, sus obras parecen ejercer efectos hipnóticos sobre personas que previamente las habían criticado con virulencia.

La mayoría de los seguidores de su obra son mujeres de menos de 25 años que parecen identificarse con sus experiencias, a juzgar por la actitud reverencial que muestran cuando visitan sus exposiciones. Algunos críticos creen que ese influjo se debe a que Emin retrata la cultura predominante en el Reino Unido, un país donde ser famoso significa últimamente poco más que aparecer en reality-shows en los que la gente discute, se insulta y se aparea. La promiscuidad sexual, la afición desmedida por el alcohol y su capacidad innata para la auto-promoción han hecho de esta artista un auténtico icono de principios del siglo XXI.