Traficantes de drogas tras el robo en el Museo de París
(26/05/2010)




El robo de obras maestras de Picasso, Matisse, Modigliani, Braque y Léger en el Museo de Arte Moderno de París, "tiene todas las marcas del crimen organizado", por lo que sería responsabilidad de "traficantes de armas y droga". Así lo cree Noah Charney, fundador de la asociación ARCA, que colabora con organizaciones internacionales en la búsqueda de Arte robado. Ésa es también la tesis de Robert K. Wittman, fundador de la brigada del FBI que investiga esta clase de delitos.
Wittman, que en sus 20 años de servicio recuperó 180 millones de euros en obras robadas, dirige una consultora que investiga por cuenta de las compañías aseguradoras, y ha explicado al diario El País que el caso del Museo de Arte Moderno parisino fue obra de una de las bandas del sur de Francia que se dedican al robo de coches y al tráfico de drogas. Según este especialista, los cuadros ahora desaparecidos “no tienen mercado, no se pueden vender”, y como en el 95 por ciento de estos casos, serán recuperados.
"El crimen organizado ha sido el responsable de la mayoría de los delitos con obras de Arte cometidos desde los años 60”, explica a su vez Noah Charney, en declaraciones a la agencia Efe. Y subraya que "las piezas robadas en París son del mismo tipo que las que sustraía la mafia de Córcega durante la década de los 60 en la Riviera francesa".
"La mafia corsa, entre 1961 y 1962, tuvo fijación por los cuadros de Picasso y Cézanne, que marcaban récords de ventas en las subastas, lo que culminó en el gigantesco robo de 118 Picassos en el Palacio Papal de Aviñón". Lo único que sorprende a Charney es que el robo en el Museo de Arte Moderno fue "limpio", "sigiloso" y durante la noche. Eso sugiere que “estuvo bien organizado, con información desde dentro, sobre lagunas jurídicas y gestiones". Además, deduce que “los ladrones tienen un destinatario" para su botín.
Según cuenta Charney, el robo de obras muy conocidas se hace en la mayoría de los casos “para chantajear a la víctima o a la compañía de seguros, o como moneda de cambio en negociaciones entre bandas delictivas". Las que entregan drogas o armas, reciben a cambio los cuadros, que son “bienes fácilmente transportables”.
Los ladrones del Museo de Arte Moderno de París no eran demasiado sofisticados. Rompieron el cristal de una ventana, entraron en el edificio y quitaron los lienzos de los marcos para llevárselos con más comodidad. Las cinco obras robadas son ‘Paloma con arvejas´ (1911), de Pablo Picasso; ‘La Pastoral’ (1906), de Henri Matisse; ‘Olivo cerca de L´Estaque’ (1906), de Georges Braque; ‘Mujer con abanico’ (1919), de Amedeo Modigliani; y ‘Naturaleza muerta con candelabro’ (1922), de Fernand Lèger. Si fuera posible venderlas, su precio total ascendería hasta los 200 millones de euros.
Los cinco cuadros formaban parte del centenar de obras fundamentales que alberga este museo, inaugurado en 1961 para albergar en el Palais de Tokyo unas 8.000 piezas representativas de las principales corrientes artísticas del siglo XX. El alcalde de París, Bertrand Delanoë, se ha declarado “consternado” por un robo que afecta al "patrimonio cultural universal", y confirmó que el sistema de seguridad no funcionaba y que los tres vigilantes del turno de noche no estuvieron demasiado atentos.
Los tres guardianes han sido interrogados varias veces por la Policía, que ha tomado huellas dactilares en los marcos que adornaban las obras robadas y en el resto del museo. Fuentes próximas a la investigación revelaron que las cámaras de seguridad grabaron a un encapuchado que rompió un candado y el cristal de la ventana para entrar en el edificio, construido en estilo Art Déco para la Exposición Universal de 1937.