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Turner y sus maestros, juntos en el Museo del Prado
(22/06/2010)
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Turner y sus maestros, juntos en el Museo del Prado
Joseph M. William Turner no sólo es el mejor paisajista del Romanticismo. Su obra constituye un antecedente fundamental del Impresionismo, movimiento pictórico que se convirtió en el principal referente de las corrientes figurativas del siglo XX. Ahora el Museo del Prado le dedica en Madrid una exposición que permite confrontar su obra con la de Poussin, Lorena y Watteau, entre otros maestros a los que admiró y se propuso superar durante toda su vida.

Turner estaba obsesionado por demostrar que era tan bueno como los grandes pintores de la antigüedad, para lo que trabajó sin descanso durante toda su larga y fértil carrera. El hijo del barbero que nunca perdió su acento cockney también compitió sin tregua contra algunos de sus más famosos contemporáneos, como John Constable, a quien llegó a exasperar con la simple adición de un toque de pintura roja a uno de sus cuadros, minutos antes de inaugurarse la exposición de 1832 en la Royal Academy. La obra de Constable parecía así mucho más apagada cuando se contemplaba junto a la de su competidor.

´Turner y los maestros´ muestra hasta el 19 de septiembre en el Museo del Prado "cómo un artista ambicioso aprende su Arte, se inserta en la tradición y luego construye sobre lo que lograron sus predecesores", según explica David Solkin, comisario de la versión británica de una exposición que ya pudo verse en Londres y París con ciertas variaciones. Su colega francés Guillaume Farault prescindió de buena parte de los maestros holandeses exhibidos en la Tate Gallery, mientras que Javier Barón, responsable de la exposición en Madrid, ha incluido novedades como ‘La tarde del Diluvio’, ‘Entierro en el Mar’, ‘Naufragio de un carguero’ y otras obras nunca vistas en España.

También son novedad en esta tercera versión de la exposición piezas como ‘Muchacha en la ventana’, de Rembrandt; ‘Les plaisirs du Bal’, de Watteau; ‘Puerto con el embarque de Santa Úrsula’, de Claudio de Lorena; ‘Paisaje con carreta al atardecer’, de Rubens; y ‘Barco inglés en un temporal’, de Van de Velde el Joven.

Como ha destacado Gabriele Finaldi, director adjunto del Museo del Prado, Turner nunca visitó España, por lo que esta exposición supone su "tarjeta de visita" en un país, "donde su figura es poco familiar". Y, aunque no llegó a conocer la obra de Francisco de Goya, sí que pudo estudiar a otros maestros españoles que en su época comenzaban a ser descubiertos por los pintores británicos. Es un tema que "no ha sido estudiado hasta ahora y que tampoco está documentado", ya que no hay nada en sus numerosos cuadernos, llenos de croquis y reflexiones sobre lo que leía y sobre los cuadros que veía”, según explica el comisario Guillaume Farault.

Joseph M. William Turner quiso conciliar la belleza clásica con los elementos de la modernidad, que son los que representan la atmósfera, la luz, el movimiento y la velocidad. También quiso hacer muy visible la pintura sobre el lienzo, a fin de diferenciarse de los maestros de la antigüedad. Su pincelada era espesa y muy consistente, aplicada sin particular dulzura, y con colores puestos directamente sobre la tela. No fue el único en aplicar esa técnica en Gran Bretaña, pero sí el primero en llenar todo el lienzo de esa manera.

En total, el Museo del Prado expone 80 obras, la mitad de ellas pintadas por el propio Turner, y otras cuarenta, por maestros como Rembrandt, Rubens, Tiziano, Veronés, Claudio de Lorena, Constable, Poussin y Van Ruisdael. Para ello fue necesario que el Estado español aportara una garantía de 900 millones de euros, ya que ninguna compañía de seguros acepta un nivel de riesgo tan elevado.